Méxxxico / Irma Lite

31.08.2021

¡Cuánto te equivocabas, Ramón,

que México se escribe con una x

que tiene algo de cruz de calvario!

Méxxxico, si algo tiene esa triple condena

es su pornográfica violencia,

su lujuria visual,

su público, cual cacique gordo,

orondo de mañaneras,

escándalo, corrupción

feminicidio y telenovelas.

Una cruz para tus mujeres,

señal siniestra de carretera,

para tus vírgenes, putas, mártires

que con su sangre mantienen

Ecatepec, Tenancingo, Juárez

y las sed de las textileras.

Sangres en la casa familiar,

en el burdel clandestino,

en los abortorios secretos

donde un cirujano cristiano,

al terminar, con su pañuelo celeste

se limpia las manos.

Cuerpos apilados

en el archivero del procurador,

en los apandos de Santa Marta,

con la lenta esperanza del caracol.

Otra cruz para tus niños:

los que Duarte vacunó con su avaricia

y que con su sonrisa cobarde,

enseñando los colmillos,

nos recuerda que esta nación caníbal

se alimenta de sus hijos.

Niños ahogados en el río Bravo

o por el smog del periférico,

niños golpeados, atropellados,

los mismos niños que, aunque violados

por las sotanas púrpura del Episcopado,

no pueden ver dos gays besándose,

porque eso, eso sí es pecado.

Y una última cruz por todo el pueblo crucificado,

cristos morenos, cristos sin nombre,

cruces en las aceras, de ceniza, polvo y barro,

los que aparecen descabezados

o en el cráneo un plomo sembrado

por un kilo de coca o el coche recién pintado.

Cristos envenenados, desplazados

por las mineras canadienses,

de Chenalhó hasta el Gabacho,

por la falta de futuro

a las fauces de Amerikkkka y su maníaco.

Tus 43 cristos levantados

o los otros 10000 sepultados,

los que con sus cadáveres pudren los ríos

y el futuro más cercano.

Los que beben el fango seco de Texcoco

a la espera de que eso o el plomo

de Culiacán, Acapulco o Michoacán

acabe de una vez con todo.

Méxxxico, con tus tres cruces

herido, saqueado, vulnerado,

que por cada uno de tus muertos,

por cada uno de tus ejecutados,

dios, tu virgen, todo el panteón prehispánico,

se congracien con tus sacrificios

de tu tzompantli colapsado

y nos traigan un poco de paz

aunque, tal vez, no la merezcamos.

Granuja revista / 2021
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